Los dos valles que conciernen a este anteproyecto -Valles de Mudá y de Vergaño-, forman una unidad geográfica en torno a la alineación montañosa de la Sierra Corisa, que actúa de cabecera común y divisoria de aguas entre ambos valles. Tienen todo su término, o parte, incluido en ambos valles, las poblaciones siguientes: Rueda de Pisuerga, Vallespinoso de Cervera, Vergaño, Mudá, San Cebrián de Mudá, San Martín de Perapertú, Perapertú y Valle de Santullán.
El municipio de San Cebrián de Mudá está integrado por las poblaciones de San Cebrián de Mudá, San Martín de Perapertú, Perapertú, Vergaño y Valle de Santullán. Las dos carreteras que dan acceso a ambos valles por el sur, tienen un arranque común en Rueda de Pisuerga, población que pertenece al municipio de Cervera de Pisuerga, pero cuyo término se adentra en estos dos valles.

Vista de San Cebrián de Mudá
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Todas las poblaciones de estos valles siempre estuvieron muy interrelacionadas por razones de vecindad, por compartir zonas de pasto y por la actividad minera que ocupó durante décadas a sus pobladores. Incluso, uno de los pueblos del Valle de Vergaño -el que da nombre a este valle- pertenece hoy al municipio de San Cebrián, situado en el otro valle, el de Mudá. Rueda de Pisuerga, situada en la confluencia de los Valles de Mudá y Vergaño, reparte su término en ambos y actúa de nudo articulador de las comunicaciones entre los dos valles, desde el principal acceso a ambos, a partir de la carretera general Cervera-Aguilar de Campóo. El Valle de Vergaño está menos poblado y sólo tiene dos localidades: Vallespinoso de Cervera (perteneciente al municipio de Cervera) y Vergaño (del municipio de San Cebrián de Mudá). La carretera que le da acceso no tiene continuidad a partir de la población de la cabecera (Vergaño), situada al pie de la Sierra Corisa. El Valle de Mudá, mejor comunicado, tiene una carretera que por el fondo del valle une todas sus poblaciones (San Cebrián de Mudá, San Martín de Perapertú y Perapertú,) comunicando el valle con el vecino de Santullán.
Proponer un plan de dinamización integrando ambos valles en una planificación estratégica y común tiene, pues, pleno sentido, ya que ambos valles forman una unidad de recursos, susceptibles de ser articulados conjuntamente en beneficio del conjunto, logrando así una eficaz concentración de dichos recursos, lo que favorecerá un desarrollo integral y equilibrado que, de otra manera, sería inviable.
La base fundamental de este Plan son un conjunto de propuestas turísticas a partir del importantísimo patrimonio minero, junto con los recursos naturales y monumentales, comunes a ambos valles.
La recuperación demográfica de nuestros pueblos es el objetivo último, porque ya no basta sólo con fijar a la actual población -muy escasa y envejecida-, se trata de atraer nueva población joven y emprendedora, capaz de ilusionarse con este proyecto y de asentarse en nuestros pueblos.
Dar una salida imaginativa -y al tiempo realista- a la actual situación de declive demográfico, social y económico en la que están sumidos nuestros pueblos, es lo que pretendemos con este plan, lo que sólo será posible con la implicación de los pueblos que forman parte de este proyecto colectivo.
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