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Fecha de la Noticia: 21/05/2016

el caballo de przewalskii

Przewalskii
Un manuscrito Mongol del siglo XIII encierra el secreto de estos pequeños caballos del Asia Central. En el texto aparecían con el nombre de "Tahkhi", que significa, simplemente, caballo salvaje. Desde entonces, los Przewalskii han tenido que enfrentarse a la amenaza constante de la extinción, el cautiverio y el ser unas pequeñas joyas casi desconocidas.
La primera referencia a un caballo salvaje asiático en la literatura occidental no aparece hasta el siglo XVIIIl. Fue John Bell, un doctor Escocés, y su equipo, quienes tras una expedición, a requerimiento del Zar Pedro el Grande, relataron haber encontrado algunos caballos salvajes en Dzungarie, actualmente en territorio Chino.

Durante el siglo XIX, esos caballos salvajes fueron cazados regularmente y, en 1881, un caballero (cuyos orígenes varían dependiendo de la fuente de información, entre que sea un geógrafo polaco o un explorador ruso) identificó con el nombre de Przewalskii a un caballo salvaje asiático, que vivía en una manada de Mongolia, y que era prácticamente inaccesible para el hombre. Sin embargo, un ejemplar fue capturado y, por primera vez, pudo ser sometido a un estudio científico y a la tipificación de varias de sus características. El caballo fue bautizado como Equus Caballus Przewalskii, y fue reconocido como uno de los más antiguos ancestros del caballo doméstico, relacionado con el Estepa Tarpan (el Equus Caballus Gnelini, que fue declarado extinto, formalmente, en 1887).

Veinte años después, un explorador alemán, Hagenbeck, también encontró ejemplares vivos en la misma región, gracias a la ayuda de unos nómadas Kirghiz que sabían de la existencia de este caballo desde hacía algún tiempo. Sin embargo, la expansión de las granjas comerciales y la deforestación, en detrimento de la fuente de alimento de los Przewalskii, había disminuido considerablemente su número y su territorio hasta que, al final del siglo XIX, prácticamente habían desaparecido.

De salvaje a cautivo

Aunque hubo esporádicos avistamientos de algunos grupos pequeños en Mongolia, entre 1940 y 1950, el último ejemplar salvaje conocido fue visto por un zoologo húngaro en la región de la montaña TakhinSharaNuru, en 1966. Desde entonces, varias expediciones fueron organizadas por biólogos Mongoles, Rusos y Chinos para encontrar más ejemplares, pero no tuvieron éxito. El Przewalskii fue por ello declarado oficialmente extinguido en estado salvaje hace treinta años.

Un libro presentado por el Zoo de Praga, el uno de enero de 1972, registró 196 Przewalskiis (85 sementales y 111 yeguas)en varios zoológicos alrededor del mundo: en Rusia, en los Estados Unidos, en Alemania y en Holanda. Eran todos descendientes de 13 preciosos ejemplares que había sido preservados, afortunadamente, por zoológicos de Ucrania, Rusia, Estados Unidos y Europa durante los años veinte.

En 1971, nacieron 23 potros y, cinco años después, el número total se había incrementado hasta 250. Aunque los Przewalskii se estaban reproduciendo en cautiverio con normalidad, un grado de consanguinidad era inevitable y la falta de selección natural estaba teniendo una influencia negativa en la especie. Gracias al establecimiento de un libro registro, las líneas sanguíneas de todos los individuos pueden seguirse y es posible, por esto, administrar un programa selectivo de reproducción salvaje, que trata de minimizar ese efecto "inbreeding".

Como todos los animales salvajes mantenidos en cautividad, la vida fácil les hace perder, en ocasiones, la capacidad de sobrevivir en libertad, y, por eso, al principio de los años ochenta se dieron los primeros pasos para desarrollar una estrategia por la que los Przewalskii pudiera reintroducirse en su hábitat natural.

Regreso a la libertad

El proyecto estableció dos fases. Se decidió que en la primera se realizaría un estudio cercano de un grupo de caballos semisalvajes agrupados en un área cerrada, donde pudieran ser vigilados y, si fuera necesario, alimentados y cuidados. El proceso de selección natural empezaría entonces a restablecerse y favorecería a los individuos más fuertes. El segundo paso incluiría la suelta de ejemplares al mundo salvaje y para conseguir esta meta, se trabajaría en proyectos en Ucrania y China.

El primer experimento realizado en 1983 sufrió desafortunadas consecuencias. Cuatro sementales fueron liberados en un área de 130 hectáreas de pastos en el Cevennes National Park, al sudeste de Francia. Sobrevivieron al primer invierno sin la intervención humana y mantuvieron una condición física buena, a pesar del frío y de la nieve, pero todos murieron en 1984. Las necropsias revelaron defectos congénitos en tres de los cuatro animales, mientras que el último fue alcanzado por un rayo.

Seis años después, el proyecto fue relanzado al mismo punto, pero con tres sementales de las mejores líneas sanguíneas, proporcionados por John Knowles, el director del Zoo de Marwell en Inglaterra y Vicepresidente de CBSG (Grupo Especialista en Cría en Cautividad), un especialista en el manejo de pequeños grupos de animales en cautiverio. Además de tomar medidas para contrarrestar el efecto de las garrapatas y el hecho de que un caballo tuviera que recibir tratamiento por un problema en el ojo, no hubo otras complicaciones: los caballo fueron simplemente alimentados ocasionalmente para suplir las deficiencias de los pastos pobres. Esta vez, todos los caballos sobrevivieron y continúan en perfecto estado de salud.

Una de las conclusiones de este estudio piloto fue que estos caballos se podían adaptar al medio natural siempre que fueran físicamente aptos para la supervivencia. En 1990, se creó un grupo de trabajo para que las líneas de sangre de ejemplares en cautividad pudieran administrarse según las bases internacionales. Animaron el intercambio de sementales de cría para conseguir mejores variedades genéticas en líneas de sangre y, además, empezaron a trabajar hacia la meta de reintroducir algunos caballos en su hábitat natural en Mongolia.

El mismo año, 1990, con el fin de asegurar la continuación científica del proyecto en el Cevennes, se creó una asociación proPrzewalskii , bautizada "Takh", en honor a su nombre mongol original, y que está respaldada por la World Wildlife Fund for Nature.

Francia, un buen ensayo

Aunque el plan a largo plazo es soltar caballos en la región del Desierto del Gobi en Mongolia, que había sido su último refugio, el aspecto más importante de la primera fase del proyecto fue reintroducir un rebaño reproductor en un hábitat salvaje europeo. Un grupo de Przewalskiis redescubrieron su libertad en un área que se asemeja bastante a su tierra de origen: una meseta de piedra caliza conocida como el Causse Mejean que se eleva a más de mil metros en el Parque Nacional de Cevennes, en el sudeste francés. El área está bien aislada por valles y acantilados. El clima de la región tiene tres influencias: oceánica, mediterránea, y continental y aunque la medida de lluvia anual en la meseta sea de entre 80 y 100 centímetros cúbico, el agua drena rápidamente a través de su permeable roca, lo que permite que la superficie permanezca seca. Debido a la altura, los inviernos son largos y severos, con muchos meses de nieve y hielo.

Inicialmente, 312 hectáreas de tierra fueron compradas por la Asociación "Takh", que incluía la gran aldea desierta de Villaret. El lugar es original, y pudo conseguirse gracias a la ayuda del Ministerio de Agricultura de la Región y de otros organismos locales. El territorio fue fuertemente expandido con 250 hectáreas que fueron cedidas por una comunidad de vecinos.

Por fin, el 24 de Junio de 1993, los primeros miembros de una nueva manada de 13 caballos (ocho yeguas y cinco sementales) llegaron a su nueva casa. Los caballos han sido todos cedidos, sin ningún coste, por varios zoos: Marwell, en Gran Bretaña; Munich, Springe y Nurember, en Alemania; Praga, en Chequia; Warsaw, en Polonia; Gramat y Paris, en Francia. Son los descendientes de este rebaño los que participarán en el proyecto para reintroducir caballos en el Parque Nacional del Desierto Gobi. Este parque, con 5,4 millones de hectáreas, es la tercera zona protegida más grande del mundo y es predominantemente montañoso, con estepas desérticas salpicadas con enormes oasis pantanosos. La WWF está trabajando ahora con las autoridades mongolas para desarrollar una red de parques nacionales para proteger a todos los ecosistemas importantes de los países y proveer de refugio a otros animales como el Oso de Gobi, la gacela mongola o el camello Bactrian.

El Parque Nacional de Cevennes parece un punto apropiado para empezar, porque, a pesar de que los Przewalskii vagaban en libertad originariamente por las estepas de Asia Central y Europa del Este, unas pinturas rupestres en Lascaux y Niaux son testimonio de que miles de años atrás, caballos de este tipo han estado presentes en Francia.

Preparados para la vida

Para estudiar sus instintos naturales, el grupo de estudio en Cevennes ha separado a los Przewalslii en dos grupos: uno grande, con once caballos (seis yeguas, dos potros de un año, macho y hembra; con dos potros y un macho antes del destete). En el grupo pequeño, cuatro sementales jóvenes que, con el tiempo, establecerán su propio rebaño. El semental dominante ha sido observado haciendo visitas regulares al grupo formado por los machos, aparentemente para reafirmar su supremacía, y realiza una serie de forcejeos, cuando sus hembras están cerca.

El punto de inflexión se produjo en mayo de 1995 cuando dos potros, llamados "Eglantine" y "Belladonna", fueron los primeron en ser amamantados en libertad, en el Cevennes, en el proyecto de la WWF "Takh".

Considerando la popularidad del deporte hípico en nuestros días, que debe su existencia a la antigua cría de caballo, incluido el Przewalskii, parece que hay una predominante ignorancia o, quizás, falta de interés por los orígenes del caballo doméstico. Recientemente, durante una conversación con un conocido jinete internacio nal, de quien no diremos el nombre, oyó mencionar al caballo Przewalskii y su respuesta fue: "¿Qué es eso?" De igual modo, parece que la creciente influencia de los caballos a lo largo de los siglos parece haber sido obviada. En el zoo de San Diego, al sur de California, casa de un pequeño grupo de Przewalskii, un niña pequeña preguntó a su madre: "¿Qué es eso, mami?", y la respuesta fue: "Es un pr..., un prz..., bueno, es alguna clase de caballo, cariño".

Noticia publicada en Reserva BISONBONASUS






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